
Me tuve que dar un tiempo para ver el partido amistoso Israel - Chile. A pesar de las fuertes responsabilidades estudiantiales, logré ubicar un televisor y un buen lugar para apreciar el tan esperando encuentro para aquellos que seguimos de cerca el fútbol.
Ansiedad. Eso pudo definir en gran medida el trámite del partido. Los nacionales se empecinaron en alcanzar la valla israelita con criteriosos y precisos toques (se nota mucho la preparación de los jugadores en ese sentido). Alexis Sánchez causaba estragos recibiendo el balón por la derecha, sector por donde Chile cargaba constantemente. Era cosa de tiempo. Tal cual como en el partido contra Paraguay en el Nacional. Y nuevamente, tal como frente a los eficientes paraguayos, Chile recibe un gol de manera desafortunada, que para mi fue un claro error arbitral. El marcador no reflejaba justicia; Lobos fue un espectador la gran mayoría del encuentro y la zaga nacional resolvía, como podía, los embates improductivos del conjunto de la estrella de David.
La ansiedad es un vicio en el fútbol. Se debe atacar en forma ordenada, y transformar la ansiedad y el ímpetu en un cúmulo inagotable e impredecible de ideas y buen fútbol. La falta de un referente en la zona de ataque gravitó sobremanera. Con un referente arriba (llámese Marcelo Salas, Jorge Valdivia), el equipo tendría un ataque mucho más ordenado y esquematizado y esa ansiedad que contra Israel nos fulminó, serían "inventos" en la cancha que sin duda, dejarían goles y aplausos como saldo.
La selección nacional tiene jugadores de gran nivel, en un esquema que aprovecha la vocación ofensiva de cada jugador que integra el combinado chileno. Es cierto que siembra dudas perder contra un rival discreto, pragmático (ratón) y escaso de fútbol, pero también es cierto que tenemos un gran técnico a la cabeza, que no tapa el sol con un dedo, que reconoce lo que falta y que, de todas formas, el material está. Chile debe tener, en cuanto a nombres y equipos,una de las mejores selecciones de todos los tiempos. Se debe plasmar esos rendimientos individuales en rendimiento colectivo.
Es de esperar que Marcelo Bielsa logra que el principio de sinergia se apodere de la selección nacional y que la Roja nos deje de hacer soñar y nos lleve a la máxima cita mundial con buen fútbol.
Diego Alarcón Montecino


