jueves, 27 de marzo de 2008

A corregir lo último


Me tuve que dar un tiempo para ver el partido amistoso Israel - Chile. A pesar de las fuertes responsabilidades estudiantiales, logré ubicar un televisor y un buen lugar para apreciar el tan esperando encuentro para aquellos que seguimos de cerca el fútbol.

Ansiedad. Eso pudo definir en gran medida el trámite del partido. Los nacionales se empecinaron en alcanzar la valla israelita con criteriosos y precisos toques (se nota mucho la preparación de los jugadores en ese sentido). Alexis Sánchez causaba estragos recibiendo el balón por la derecha, sector por donde Chile cargaba constantemente. Era cosa de tiempo. Tal cual como en el partido contra Paraguay en el Nacional. Y nuevamente, tal como frente a los eficientes paraguayos, Chile recibe un gol de manera desafortunada, que para mi fue un claro error arbitral. El marcador no reflejaba justicia; Lobos fue un espectador la gran mayoría del encuentro y la zaga nacional resolvía, como podía, los embates improductivos del conjunto de la estrella de David.

La ansiedad es un vicio en el fútbol. Se debe atacar en forma ordenada, y transformar la ansiedad y el ímpetu en un cúmulo inagotable e impredecible de ideas y buen fútbol. La falta de un referente en la zona de ataque gravitó sobremanera. Con un referente arriba (llámese Marcelo Salas, Jorge Valdivia), el equipo tendría un ataque mucho más ordenado y esquematizado y esa ansiedad que contra Israel nos fulminó, serían "inventos" en la cancha que sin duda, dejarían goles y aplausos como saldo.

La selección nacional tiene jugadores de gran nivel, en un esquema que aprovecha la vocación ofensiva de cada jugador que integra el combinado chileno. Es cierto que siembra dudas perder contra un rival discreto, pragmático (ratón) y escaso de fútbol, pero también es cierto que tenemos un gran técnico a la cabeza, que no tapa el sol con un dedo, que reconoce lo que falta y que, de todas formas, el material está. Chile debe tener, en cuanto a nombres y equipos,una de las mejores selecciones de todos los tiempos. Se debe plasmar esos rendimientos individuales en rendimiento colectivo.

Es de esperar que Marcelo Bielsa logra que el principio de sinergia se apodere de la selección nacional y que la Roja nos deje de hacer soñar y nos lleve a la máxima cita mundial con buen fútbol.





Diego Alarcón Montecino

domingo, 24 de febrero de 2008

No se conformó con ganar


River Plate vencía por dos goles a cero a San Lorenzo de Almagro. El equipo de Simeone contaba con una defensa inspiradísima, de gran despliegue físico, táctico y sobre todo, técnico. La zaga riverplatense lucía aún mejor ante la inoperante, poco explosiva e inocente ofensiva de los de Boedo, que no lograban inquietar a Juan Pablo Carrizo.

Bajo el escenario de un partido prácticamente sellado, donde River tenía que seguir haciendo lo mismo que venía ejecutando durante todo el partido, Simeone prepara el cambio de Sebastián Abreu por el chileno Alexis Sánchez. El Cholo quería dar la estocada más dolorosa a un gigante que no ha convertido goles en tres partidos y que es el único equipo del torneo argentino sin puntos; la humillación.

El técnico de River sabe a la perfección el juego de Alexis. Tomó la temperatura del partido y lo envió a derribar la moral de San Lorenzo.

En efecto,el tocopillano hizo su fútbol. De inmediato comenzaron los ásperos diálogos. Bernardo Romeo le dedicaba poco amistosas palabras al joven de 19 años, insultos que Alexis no respondió, como no reaccionó durante todo el encuentro ante las provocaciones de los humillados hombres de Ramón Díaz.

A Alexis se le vio contenido, nunca lanzándose en esa aventura frenética con ribetes épicos en busca del arco contrario. Las veces que se quiso atrever, fue derribado sin ascos ni remordimientos. Sin ir más lejos, fueron 3 los jugadores de San Lorenzo que vieron el acrílico amarillo por derribar a la joven promesa chilena, uno de ellos (Jonathan Bottinelli) por una patada voladora que casi llega a la altura del pecho del formado en Cobreloa. Héctor Baldassi perdonó la roja directa y no reconvino al hombre de San Lorenzo, haciendo oídos sordos a los gritos de Simeone y al fantasma de la doble fractura tibia peroné expuesta de Eduardo Da Silva el día sábado.

De esta manera, mientras el Cholo Simeone se encarga de que Alexis "aprenda a ser menos individualista", saca de quicio a sus rivales, enreda los esquemas de juego adversarios y da un espectáculo impagable para los hinchas de River...y del fútbol.

Dosifica tu magia, Alexis y el cielo será tu límite.


Diego Alarcón M.