sábado, 22 de diciembre de 2007

¡Qué día, contertulios!


El 23 de diciembre será un día espectacular para disfrutar del fútbol del más alto nivel, tanto nacional como internacional.
La jornada comienza con el clásico de la ciudad de Milán. El Inter de Luis Jiménez (citado para el cotejo, con grandes chances de ser titular) se medirá ante AC Milan, cuadro que cuenta con el iluminado Ricardo Izecson Dos Santos Leite (Kaká), premiado recientemente por la FIFA y por un medio francés como el Mejor Jugador del 2007. Un clásico que siempre saca chispas, en el cual el Inter buscará seguir ampliando su ventaja en el Calcio. La brega se desarrollará en el Giuseppe Meazza desde las 10:55 horas y será transmitido por ESPN.

Seguimos a las 13 horas (ESPN) en el Madrigal con el choque entre Villarreal, de los chilenos Manuel Pellegrini y Matías Fernández, ante Recreativo de Huelva, quien tiene en sus filas al mundialista sub-20 Mathías Vidangossy. Una victoria para el Submarino se hace urgente para no bajar del tercer puesto de la clasificación general.

Posteriormente, el imperdible derby español. Barcelona FC recibe en el titánico Camp Nou a su archirrival, el Real Madrid. El puntero merengue quiere ampliar aún más su diferencia, su escolta culé no bajará los brazos por acortar distancias. Colisión de altísimo nivel entre dos constelaciones cargadas de las estrellas más destacadas del fútbol mundial. Desde las 15 horas en la señal 680 de Directv.

Luego de eso, a las 19 horas (CDF Premium), final del Campeonato de Clausura 2007. Se encontrarán en el Monumental David Arellano el tricampeón del fútbol chileno, Colo Colo, y la gran revelación del torneo, la Universidad de Concepción. Un partido histórico que puede significar el tetracampeonato para los albos o la primera obtención de un título para el sorprendente elenco del Campanil.

¿Alguna duda de lo sagrado del día domingo?




Diego Alarcón M.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Un Clásico Bochorno





El fútbol se vive dentro y fuera de la cancha. Cuando lo que pasa fuera del terreno es más importante que lo que ocurre adentro, podemos hablar de una pérdida de orientación tremenda del fútbol. Ocurre así, por ejemplo, con las incursiones en la farándula tercermundista de nuestros futbolistas y también con los incidentes provocados por las barras.El clásico número 160 del fútbol nacional se vio manchado por violentos y vergonzosos incidentes llevados a cabo por hinchas de Universidad de Chile. Usted y yo sabemos que el tema de la violencia en los estadios no es novedad en el fútbol chileno. En este tema, la procediencia de quién realizó los desmanes pasa a segundo plano; es un problema de fondo terrible lo que provocan estos "hinchas".

Un hincha disfruta del espectáculo futbolístico con pasión. El fútbol congrega un montón de realidades y sentimientos que se desatan durante 90 minutos. Cuando la pasión es malentendida, se producen altercados. Y puede ser normal, si ocurriese rara vez. Pero cuando esto se propicia con un ambiente confrontacional y violentista y cuando es sistemáticamente organizado, con líderes y jerarquía dentro de la organización es absolutamente anormal, nocivo e innecesario.

Pero no quiero extenderme sobre lo que debería ser una barra de un equipo de fútbol. Tampoco sé de la importancia que pueda tener dentro de la comunidad una barra. Los hechos son que este tipo de agrupaciones provocan serios daños materiales a la propiedad pública y privada, a personas y carabineros y que atentan contra el espéctaculo del fútbol de manera decisiva e importante.
Felicito la reacción enérgica de los medios de comunicación y prensa, tildando de "tontitos", "imbéciles" y "vándalos" a estos delincuentes que nadie quiere en ningún espectáculo deportivo.
Es de esperar que, una vez por todas, se tomen las medidas necesarias como para que el fútbol vuelva a ser la fiesta familiar y comunitaria que jamás debió dejar de haber sido.


Diego Alarcón M.

domingo, 9 de diciembre de 2007

¿Mala racha o cambio de mentalidad?




El equipo del ingeniero Manuel Pellegrini no ha ganado hace 3 partidos. Cuando podía alcanzar la punta de la Liga de las Estrellas, empató a un tanto en un trabado encuentro contra Almería. Luego, en su visita a Valladolid, el cuadro castellonense cayó por 2 a 0 ante el recién ascendido Valladolid. Hace instantes, en El Madrigal perdió por 1 a 0 enfrentando al Betis de Mark González.
¿Qué está pasando con ese equipo de largas rachas perfectas, que remató con 7 victorias consecutivas la liga 2006-2007? ¿Qué pasa con el Villarreal que tuvo un arranque histórico de temporada, acechando sin tregua a Real Madrid, el actual campeón?

Si uno observa los encuentros, hay algunos factores importantes que han definido eso, como la falta de tranquilidad y los propios errores de los del Ingeniero. Antes también cometían errores, claro está, pero contaban con mayor efectividad. Esta efectividad tiene más probabidades de darse con espacios, elemento que ha carecido el Submarino Amarillo.

Desde mi humilde observatorio del fútbol, puedo apreciar que más que una mala racha, el ingeniero debe estar dándose cuenta de una tónica en estos últimos encuentros; contra el Villarreal, los equipos están planteando y desarrollando los partidos como si fuera contra el Barcelona, el Real Madrid... Ha sido una constante nefasta en los últimos 3 partidos el abuso de "hacer tiempo", de defender descaradamente, incluso con línea de 5 al fondo y la próxima alineación saliendo con suerte a pasos del área grande (segundo tiempo partido contra el Betis). Ante esto, el cuadro castellonés no ha sabido reaccionar, no ha sabido tener la jerarquía para afrontar dicha incómoda situación.
No es para culparlos. Villarreal es un equipo pequeño, de una ciudad de menos de 50.000 habitantes (en el Madrigal caben 23.000 personas), que hace pocas temporadas ha estado afirmándose en Primera División. Nadie se acostumbra tan rápido al éxito, menos en un deporte como el fútbol.

La tarea pendiente es cambiar la mentalidad. Los rivales les han dado la razón. Son grandes en España. Ellos, humildemente no lo han asumido, pero las tácticas, disposiciones y estrategias planteadas por los rivales de la Liga han hablado más que mil palabras.

Si saben darse cuenta a tiempo de esto, no irán en baja y podrán tener un envión anímico que los haga emular las hazañas hechas en temporadas anteriores y seguir hilvanando un cuento épico en la presente, ese cuento que narra la historia de un pequeño equipo que lucha codo a codo entre los mejores equipos del mundo.



Diego Alarcón M.