Si bien es cierto, el pesimismo general del hincha chileno (y del chileno en general) se ha visto en franca decadencia en el último tiempo con los surgimientos de jugadores importantes y con el arribo del argentino Marcelo Bielsa, la goleada propinada por Paraguay a Chile ha despertado todos aquellos fantasmas que parecían enterrados.
Habiéndose jugado recién la cuarta fecha de las Clasificatorias a Sudáfrica 2010 y restando casi 2 años de competencia, 42 puntos en disputa y cerca de 7 meses para el próximo encuentro, la prensa nacional y ciertos personajes como Carlos Bianchi en el plano internacional, dan casi por muerto al combinado de Chile.
"Hay formas y formas de perder", comentó un ofuscado Bielsa en la conferencia de prensa después del desastre en el Nacional. Y tiene toda la razón. Chile hasta antes del primer gol paraguayo, dominó el partido a cabalidad, abriendo la cancha de forma correcta en el sector derecho con el movedizo Humberto Suazo, logrando juego colectivo, pequeñas sociedades por el mediocampo y un Claudio Bravo que luego de una activa labor en el Centenario, pasaba a ser un mero espectador. Daba la sensación que era cuestión de tiempo. Los erráticos pases del conjunto paraguayo nos hacían presagiar que tenían escasas posibilidades de llegar al arco chileno. Además, en algún momento, el excelente Justo Villar no iba a poder contener los embates rojos.
Lamentablemente, el juego se definió por errores, puntualmente 3. ¿La razón de los errores? Llámele poca experiencia, falta de roce, infantilismo. El equipo guaraní supo aprovechar los errores con senda contundencia. Pero ojo, que se dice que nos pasaron por encima, que las diferencias que marcó la Albirroja fueron abismantes,etc.
Pienso que es por lo menos irresponsable referirse así a un partido que se dominó el balón en largos pasajes del encuentro y que sencillamente, se definió con errores absolutamente evitables, como ha sido la tónica de los encuentros que ha jugado Chile, pero en el partido del miércoles se hizo más notorio. Síntoma claro de un equipo en adaptación, no hay duda. En adaptación, no perdido, ni mucho menos escaso de fútbol. ¿Virtud de los pupilos de Martino? Claro que sí, por la contundencia, pero no pasó por juego asociado, toque de balón o juego a las espaldas de los defensas, vale decir, se ganó casi sin jugar al fútbol, no obviando por supuesto los aspectos de las pelotas detenidas y el juego aéreo. Ni siquiera con la tranquilidad de los goles a favor y de enmudecer el estadio visitante, los paraguayos se arrimaron en buen juego o en aceptable asociatividad entre sus jugadores. No hay que restarle méritos al cuadro albirrojo, pero tampoco hay que enterrar a Chile, como se está haciendo, comparándolos con procesos paupérrimos como los de Japón y Corea 2002 y Alemania 2006.
Chile es un equipo que se está adaptando a un esquema ganador, algo nunca visto por estos lados, con un técnico muy capaz, con grandes jugadores como Arturo Vidal, Humberto Suazo, Matías Fernández, Alexis Sánchez y que no puede contar con una de las estrellas del campeonato brasileño Jorge Valdivia y con la "aduana" de la Roma el porteño David Pizarro, entre otras más. Hay que tener confianza, ya que hay tiempo y materia prima para lograr los tan ansiados pasajes a Sudáfrica 2010.
Veo luces en la actitud y en el trabajo de Chile. Veo jugadores que comienzan a entender cómo se quiere jugar, y que para fortuna del hincha, no es precisamente llegando 6 ó 7 veces por partido. No nos pasaron por encima, nos pasamos por encima con nuestros errores, más que evitables, por cierto. Y para rematarlo, los medios no encuentran nada mejor que sepultar al equipo sólo comenzando el proceso. Sin duda, es la más amarga forma de perder.
Diego Alarcón M.



1 comentario:
Comparto el análisis con usted.
Las personas competentes en este medio no abundan,así que felicitaciones.
Atte.
Marcelo Bielsa
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